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viernes, 14 de agosto de 2020

Utopías sin fecha

 
El día que se vinieron
todos los libros al suelo,
supe del peso que guardan
en su interior las utopías;
que el mundo pone las reglas
y el corazón marca los tiempos.

Nadie sabe cómo son las curvas
que aún nos reserva la vida;
ni cómo la música destila
la magia que tiene el camino.

No sé si las luces conocen
que también existen las sombras;
ni qué misterios se esconden
detrás de cada mirada.

Abrí la Mitología por la página equivocada.
Buscaba convocar a Hércules,
pero los dioses no fueron propicios
y me cerró el Olimpo sus puertas.
Los dioses son relojes que andan
en el sentido contrario
a las agujas que avanzan.

Quise borrar la palabra culpa
de todos los diccionarios.
Ojalá se pierda el miedo
donde nadie pueda encontrarlo.

Carlos Bernal
14 agosto 2020



sábado, 8 de agosto de 2020

Cavilaciones y canciones


Canciones solo son cuando se cantan.
Cuando no, son cavilaciones
que no pasan la garganta.

Las canciones no lo son
mientras bucean, olvidadas,
el mar de los cajones.

Solo son frustraciones
peleando y esperando
que un acorde de guitarra
desborde de amor el límite
para poder salir a flote.

Que sus letras traspasen
las fronteras de la mesa.

Que el pacífico escritorio
se levante como un buque
en medio de la tormenta.

Que terminen su aventura
donde puedan ser oídas.

Entonces -y no antes-
podrán llamarse canciones.




Carlos Bernal

Sep 2019.

miércoles, 5 de agosto de 2020

Coplillas del cuatro


Cuatro versos me sustentan,
cuatro patas de una cama;
dos versos escribo de noche
y otros dos por la mañana.

Cuatro amores -que recuerde-
me enseñaron un te quiero;
a dos de ellos no quise,
los otros dos se me fueron.

Cuatro canciones conservo
en mi memoria prendidas;
dos aprendí de mi madre,
las otras dos, de la vida. 

Cuatro limones brillaban
en el jardín del recuerdo;
tres estaban en el árbol,

otro, caído en el suelo.

Cuatro cuartos son el todo,
una unidad, la medida;
si apuraste ya tres cuartos,

uno te queda de vida.

Cuatro caminos llevaban
hasta la misma frontera;
cuatro mentiras dijiste
con tal de que te quisiera.

Cuatro sueños he tenido
que no me dejan dormir;
siempre he soñado despierto,
es lo que tiene vivir.


sábado, 1 de agosto de 2020

Otro agosto


Hay un agosto de noches de asfalto y camas vacías;
de sudor de cuello alto y almohadas calientes;
terrazas de guardia que se han quedado sin hielo;
maldito aire viciado, inútil ventilador;
amanecer de alivio que dura tan poco;
mañanas hirviendo el mediodía;
y tardes cociendo a fuego lento;
paseos nocturnos con viento de cara,
y una cuesta que baja y te busca en la orilla…


 

Pero hay otro agosto con cuernos de hambre,
con pateras hundidas sin agua bendita,
en un mar que te espeja el peor pecado:
mirar a otro lado para no sentir nada.


 
 
Un agosto de gritos me pide socorro;
otro estorbo en un mundo
que se ha vuelto tan loco.

Carlos Bernal 
(Actualizado febrero 2024)

miércoles, 29 de julio de 2020

Reloj con arritmia


El reloj del salón padece
de enfermedad vascular;
parece que tiene arritmia;
le cuesta trabajo marcar
las horas; las lleva a rastras.

De pronto suena más fuerte,
o su ritmo se demora,
-trás-tras, tras-trás-.

No sé muy bien qué le pasa;
anda perdiendo el tiempo
como un niño en la escuela,
aunque en realidad no se atrasa.

Este reloj que se muestra
indignado por momentos,
en el “silencio : biblioteca”
de este cuarto a esta hora,
me devuelve a la memoria
una mecedora de aquéllas
de cojera cadenciosa,
de las de infantiles siestas
en brazos de amor dormidas,
con su compás de trás-tras, tras-trás.
 


Pero basta de filosofía
sobre la vida del reloj.
Podrá andar y marcarme el tiempo
de la vida que me quede;
hacerme comer doce uvas,
decidir si llego tarde,
si amanece más temprano,
si es pronto para que sea martes…
Podremos hacer poesía,
pero el reloj no tiene vida.
 

Conclusión: Lo más probable
es que el remedio a su dolencia
sea cambiarle las pilas.

martes, 28 de julio de 2020

Cara sin fecha


Empezó con una despedida,
con palabras que venían de vuelta
sin haber hecho el camino de ida.

Decía adiós con acordes menores,
esos que cantan canciones
que parece que piden perdón
sabiéndose vencedores.

Incapaz de captar el momento,
compuso una cara sin fecha.
Tan llena de nubes estaba
que no le cabía un horizonte.

Fría como una noche de enero.
Solo contagiaba tristeza,
ese antiguo virus maligno
que deja indeleble secuela.

En el salón flotaba un desamor a la deriva.
Él nadaba entre restos del naufragio.
Ella se iba dejando una estela
de puntos suspensivos por el suelo.

Carlos Bernal
28 Jul 2020.

domingo, 26 de julio de 2020

Poesía completa





Amarillento compendio de otoñadas hojas
que duermen sentencias de juez inapelable;
ríos de versos discurren un valle
entre barcos de papel navegando olivares.

Patios de agua clara y limoneros;
campos de tierra seca y polvorienta
con olmos que alumbran caminos.
Cabezas que rezan y embisten,
retratos de hombres tristes.

Pintor de las curvas del Duero,
marinero que, al final,
se metió a jardinero;
profeta de las dos Españas
(la eterna y la otra,
la de la derrota).

Poeta de la luz y la penumbra:
Del patio de Sevilla
a la oscura sacristía,
de la guitarra del mesón
al casino provinciano,
del Guadalquivir plateado
a las nieblas de Castilla,
del idilio de la infancia
a la ruina del exilio,
del mozo jaranero
al viejo rezador,
de cuentos y leyendas
a soliloquios con dios.

Con cubierta sobria
y portada florida,
en letras doradas,
en lugar de poner
“Antonio Machado,
Poesía Completa”
,
deberíase leer:
“Fuente de Don Antonio,
donde beben los poetas”
.

 
Carlos Bernal
Del poemario Alféizar, (EdiorialAvant, 2023)