Reputados diputados se disputan,
por turno, la palabra en la tribuna;
jugando a la ruleta rusa
y pegándose tiros en el pie.
por turno, la palabra en la tribuna;
jugando a la ruleta rusa
y pegándose tiros en el pie.
Cada mañana, entre oradores que patean
burladeros con siglos de escaño,
guiñan su ojo parlamentario,
juegan al escondite inglés
y se hacen trampas al solitario.
Practican el diálogo entre besugos,
mientras dicen que hablan muy claro
y se pintan las escamas de colores.
De madrugada oyen al gallo que canta;
después se acuestan a dormir la borrachera
de antologías del disparate envueltas
en sábanas de proposición no de ley.
Casi siempre su máxima suele ser:
Pregúntame lo que te parezca,
contestaré lo que me dé la gana
y así continuaremos la gresca.
Torpes jugadores de pelota
que solo insisten, entre citas y chistes,
en mandarla al tejado del otro.
Y así, con muy poca gracia,
y un loro saltando en el hombro,
confunden piratería y democracia.
Carlos Bernal
19 de marzo de 2025.
