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martes, 3 de noviembre de 2020

Ojalá este noviembre

 

Despertó noviembre entre dos luces,
la de la calle que desoye razones
y la de los corazones sobresaltados.

Despertó encerrado entre paréntesis,
como una frase aclaratoria.

Despertó sin pena ni gloria.

Despertó de una noche de insomnio,
como despiertan las borracheras.

 
Despertó asustado,
como despiertan las pesadillas.
 

Llegó como siempre llega,
con gusto en la boca a frutos secos
y en el alma olor a crisantemos.

Pero trae también -sabemos-
días llenos de incertidumbre,
pendientes de hilos invisibles
que nos mueven arriba y abajo,
como a marionetas de un destino
nunca escrito en ningún libro.

Despertó noviembre entre el desvarío
de tanta cabeza hueca
y la sorpresa de los que creímos  
que ya nada nos sorprendería;
entre la tibieza de los que piensan
que lo que ocurre no va con ellos,
y el dolor y el sufrimiento
de los que van perdiendo esta guerra.

Ojalá la Tierra, en noviembre,
recupere la conciencia perdida,
o gane la que nunca tuvo.
Y los hombres que la habitan coincidan
en cuidar la vida de todos,
vengan de donde vengan,
y piensen como quiera que piensen.

Carlos Bernal

3 Nov 2020.

 


 

viernes, 24 de julio de 2020

Ningún hombre es ilegal




Ningún hombre es ilegal

por creer que su destino

pueda ser vivir en paz.

Ninguna mujer puede ser

ilegal por pretender

que sus hijos vivan libres

sin ser niños de la guerra.
Ningún hombre es ilegal,


como no lo son sus sueños.

 

Ilegal aquella tierra

que le obliga a autoexiliarse

lejos de su tirano dueño.
Ilegal es el gobierno


que le tilda de ilegal.
Ilegal es el infierno


de donde tiene que escapar.
Ilegal es el silencio


de los llamados legales.
Ilegal el tratamiento


que se les da de animales.
Ilegal es la manera


en que los veo llegar.
Ilegal el que violenta,


el que estafa y el que roba,

el que asesina y arruina,

el que masacra y destroza,

el que a nadie rinde cuentas.

Ningún hombre es ilegal,


como no lo son sus pasos,

los que encierran entre rejas

sus deseos y sus manos

y sus llantos y sus quejas.

¡Cómo ha de ser ilegal

quien solo quiere llegar

donde no existe la guerra!
Ningún hombre es ilegal,


ni el pan que lo mantiene,

ni los ojos de su hijo

ni la mujer que sostiene

esos sueños que le llevan;

ni la vida que le espera,

ni sus huellas en la arena.
Ningún hombre es ilegal,


como no lo son sus ojos.

Ilegal es la mirada


con que le miran los otros.
Ilegal la desconfianza,


la xenofobia y el racismo.
Ilegal es el “civismo”


de mirar con más ternura

a tu perro que a otros hombres,

tan hombres como tú mismo.
Ilegal es el cinismo 


de tener la cara dura

de decir que no cabemos

en la Europa de Los Pueblos.

Ningún hombre es ilegal.
Ilegal aquella patria


cuando tienes que marcharte.
Ilegales los negreros


cuando te chupan la sangre.
Ilegales los gobiernos


que te abandonan a tu suerte.
Ilegales son las mafias


que te acercan a la muerte.
Ilegal aquel destino


que te ha tocado arrastrar.
Ilegal será tu cuerpo


boca abajo sobre el mar.

No llamemos ilegal


a quien su único delito

es querer vivir en paz

en la Europa de sus mitos,

la Europa del bienestar.
 

Carlos Bernal

30 de enero de 2010
(
Dia Escolar de la paz y la no violencia).