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lunes, 30 de marzo de 2026

RITOS Y CEREMONIAS (Sentido medio en serio, escrito medio en broma)

 


En un tiempo cayeron en desuso;

es más, se buscó su abolición.

Los jóvenes rompieron las normas,

los ritos, los protocolos…

pasando de ceremonias.


Hoy han vuelto con toda su fuerza.

Cuatro hippies se siguen resistiendo,

y algún viejo próximo a extinguirse,

pero la gran mayoría se engalana

cumpliendo fiel con todos los ritos…


Se reservan con mucha antelación,

-con años guardando una lista-

lujosos salones que mitifican

cualquier evento personal,

convirtiendo en ostentoso fiestorro,

ya sea boda, comunión o cumpleaños.


Y no hay ciudadano que se precie

que no habite su espacio cofrade

en iglesias de ciudades y pueblos,

sin tener también el carné

de socio de un real club de fútbol.


O no agite el pañuelo entendido,

en el tendido de una tarde de toros,

pidiendo al presidente el cambio.

(Quien por cierto, y hablando de otra cosa,

no acorta su tiempo de mandato,

por más que lo pida el respetable).


Son usos y costumbres de otro tiempo,

que si bien no murieron del todo,

sí es verdad que los melenas del sesenta

pusieron su validez en cuarentena…

(Y aprovechaban la Semana Santa

para hacer excursiones al campo

poniendo sus guitarras al día;

mientras hacían en la iglesia estaciones, 

cuatro santas en un Vía Crucis).



Carlos Bernal.









viernes, 6 de marzo de 2026

LAS GUERRAS

Las guerras vacían la razón

mientras llenan cementerios,

y retuercen las leyes,

y desmienten al corazón.


Ejercen el magisterio

de la desesperación.

Obstruyen el pensamiento.

Oscurecen el horizonte

por donde escapa la palabra.


Cuando el hombre gana las armas

la humanidad pierde la esperanza.


Carlos Bernal




martes, 30 de diciembre de 2025

ORDEN DE ALEJAMIENTO

 


Ojalá algún juez imponga

una orden de alejamiento

al ruido que desinforma,

y a este egoísmo manifiesto;

al político que miente,

a sus modales bajunos

y a su lengua malsonante;

al abogado querellante

en nombre de un Jesucristo 

al que no ha visto ni en pintura;

a las comisiones indecentes,

y a mirar para otra parte

frente a dolor inocente.


A los países invasores

A todos los acosadores, que el mundo infectan.

A la poca vergüenza que reina

y a los que reinan con poca vergüenza.

A que el pobre culpe al pobre

A que el rico lo sea de forma fraudulenta

Al periodista que jamás repregunta

Al conductor que empuja en la autovía

Al de la cola que vierte su aliento en mi nuca

Al verdugo que olvidó su historial de víctima

A los jueces que retuercen las leyes

A la tristeza que se enquista

A la mala educación que se extiende

A los corazones que se encallecen

A los creadores de este circo

y a su bronca permanente.

A los beneficios indecentes de la banca

y a que se repartan lo que nos deben.

A la ordinariez institucionalizada.

A alguna institución ordinaria

y a la ordinaria que la regenta.

A la mala prensa y a la prensa mala,

tanto impresa como digital.

A los criminales de guerra que salieron impunes,

A aquella Ley de Punto y Final.

A que todo siga atado y bien atado desde entonces.


Sin olvidar a los tiranos 

que hoy incrementan la lista.


Que se queden bien lejos:

El pelirrojo peligroso 

que la Casa Blanca habita.

Su compadre del KGB, 

el de la helada tundra rusa.

Y el judío que olvidó 

el horror del Holocausto nazi,

y hoy confunde a terroristas

con todos los niños de Gaza.


Carlos Bernal

30/12/2025