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sábado, 18 de septiembre de 2021

El autobombo

 

 Caricatura de Roig de Leuchsenring (1925)

 

 

El instrumento que menos me gusta
de todos los de percusión que conozco,
probablemente sea el autobombo.

Sin embargo y tristemente sucede
que suele ser el que más suena
y al que más caso hace la gente.
Vean la tele, oigan la radio;
los verán y oirán en las tertulias
dándose firmes golpes de autobombo.

Y es una pena, pues hay en la orquesta de la vida
muchos y mejores instrumentos:
El tic-tac del corazón, por ejemplo;
el silencio del que escucha con respeto;
la educación con la que se cede el paso,
o la razón de perdonar a tanto loco.

Aunque yo también a veces me sorprendo
dándole golpes al susodicho instrumento,
ensayando alguna burda partitura.
Luego veo que solo me acompaño
en mis tristes y largos soliloquios.
Pero ahí gana vida el autobombo,
presentando su cara sibilina.

Entonces lo dejo en la escalera,
junto a la puerta de la entrada de casa;
solo por ver si pasa algún vecino
que apenas sin querer, se entusiasme.
Y dando alegres golpes con la maza,
le pille la magia al autobombo.
Y ya puestos de una vez, y de paso,
me deje a mí tranquilo por un rato.

Y si han llegado hasta aquí sin saber
de qué demonios estoy hablando,
no saben la suerte que tienen
de no conocer el autobombo.

Solo espero que disculpen el sarcasmo.


Carlos Bernal
18 sep. 2021






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