Atardece,
las sombras mecen
la luz huída hacia Poniente.
Cada vez se alargan más
los ojos de los puentes,
los árboles perdidos
entre las piernas del paseo.
En la orilla, las pavanas,
en un più forte coral,
se despiden de la tarde.
Mañana volverán como si nada.
Ya ha caído la noche;
en la escalera nos cruzamos
los que van y los que venimos.
No hay palabras que decirse:
Traemos luces de la tarde,
ellos van a por las del alba.
Carlos Bernal, Mayo de 2019.

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