El olor a limo me trae recuerdos lejanos.
Hay un niño jugando en la playa.
La espuma llega con la ola que empuja;
luego revoca y regresa mar adentro.
El niño para un momento su pelota,
y entre la bruma parece mirarme.
No sé quién soy, pero sé quién es el niño.
Un escalofrío conmueve mi cuerpo.
El rebalaje recorre mi alma.
El tiempo se cubre de salitre
y una sombra traspone la orilla.
Es el niño que se lleva mis horas
a un mar que escapa entre los dedos…
30 de septiembre de 2026.
