Siempre hay algún gracioso
que hace risas del dolor
de las personas que aquí vuelcan
tristeza, desesperanza,
costuras del corazón.
Siempre hay algún chistoso,
que no piensa en el que escribe,
que no se pone en su piel,
que no entiende de empatía…
Que solo goza con burlas,
escarnios, con mofas,
con falsos testimonios,
con acoso, malos modos,
con faltas de educación.
No hay día que no encuentre
-paseando por las redes-
el “gracioso” emoticono
de la risita amarilla,
como respuesta "exquisita"
a un texto dolorido,
a unas letras de tristeza.
Y no hay cosa más bajuna,
más ruín ni más rastrera
que reírse de la ruina
del que hasta aquí se acerca
a expresar toda su hondura.
Y va convirtiendo en letras
la tristeza de su alma
en estas páginas extrañas,
desnudándose ante ellas.
Les aconsejo que cambien
de icono en sus reacciones.
Para más fácil distinguir
su espíritu abominable:
Que coloquen en su perfil
el emoticono del odio,
su mejor representante.
8 de agosto.
No hay comentarios:
Publicar un comentario