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lunes, 31 de marzo de 2025

CONFESIONES DISCRETAS (O NO)



Escribo a fuego lento 

mientras disiento 

de lo que escucho.


Nado a contracorriente 

y me pongo a sotavento 

de los aires rancios 

que soplan de Occidente;

también de los de Oriente.


Puesto a buen recaudo 
de las campanas de guerra,
-que unos oyen, incautos,
y otros tocan sin tregua-,
me quedo temiendo
al borde del infarto.

Más falto que sobrado 
del aire que necesito, 
el corazón me palpita 
mientras ardo de rabia.


A veces se me queda 
el alma sin oxígeno;
dice el médico que es asma 
y receta aerosol a demanda.


Yo creo que es abatimiento

y pérdida de calma 

por la estupidez circundante. 


No llamo a ninguna puerta

ante la mínima sospecha

de no ser bien recibido. 

Me inhibo, y cruzo de acera.


Y no olvido el refrán certero:

“No le acortes

la cuerda al perro, 

sino al dueño”. 



Carlos Bernal

30 de marzo de 2025.





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