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jueves, 21 de mayo de 2020

Se me quejan las palabras


Se me quejan las palabras

-que amanecen entre sombras-,

de no tener vida propia

para unirse y hacer versos,

y los versos ser estrofas

que se fundan en poemas.
 

Se me quejan las palabras.
 

Me llaman mientras duermo,

me susurran entre sueños.

Me despierto y las recibo

y las escribo -si me acuerdo-.
 

Me asaltan por los pasillos

si no sigo su dictado,

y protestan si las cambio

por otras que yo elijo.
 

Se me quejan las palabras.
 

Caprichosas, atrevidas y altaneras.

Mayúsculas orgullosas

o minúsculas humildes.

Hermosas y resonantes

o reflexivas silenciosas.
 

Líquidas y silbantes,

sólidas de mucho peso

o volátiles de humo.
Palabras en tres estados

se me van entre los dedos.
 

Se me quejan las palabras

de no poder quedarse un tiempo,

y se marchan sin palabras,

como si las llevara el viento.
 

Carlos Bernal
20 Nov 2012.

lunes, 18 de mayo de 2020

UN POCO DE SILENCIO

 

(I)

Si entre tanto ruido estéril
de tanto patricio fatuo,
cuyo talento está por ver
en medio de tanto fango…

Si entre tanta palabra hueca
en boca de ilustrados
que no han aprendido a leer
ni el subrayado en letra roja
de los manuales a seguir…

Si ojeando por el facebook
veis que han escrito un “Silencio”,
disfrutad de él un momento,
y haced clic en Compartir.


(II)

He visto palabras salir huyendo
de algunas bocas abiertas;
y otras acudir silenciosas
a cabezas bienpensantes.

He visto palabras humildes
salir de lo más hondo;
vaciar todos los huecos
de un corazón malherido.

He conocido palabras
que no sabían decirse;
y otras que aún sabiéndose,
no se podían decir.

He dolido con palabras punzantes,
que han sabido atinar donde duele;
y he querido con almíbar de palabras
que corrían del corazón a la boca.

Ahora toca buscar más palabras,
abandonando las que provocan
sensaciones amargas.
La propia vida ya hiere bastante,
no hiramos además con palabras.

Carlos Bernal
18 mayo 2020.




domingo, 17 de mayo de 2020

Palabras al viento



Quiero hacer un absurdo montón
con palabras que flotan mi aire;
un rincón de susurros tranquilos
donde un día pueda esperarte.

Quiero hacer un pequeño cajón
con maderas hechas de vida,
-ese árbol que vende tan caro
sus años más sabios-

donde pueda guardar las palabras
que no saben decir mis labios;
donde pueda escribir que te extraño
aunque aún no te hayas ido;
donde pueda vivir sin gastarlo
tu dulce y cálido aliento;
donde pueda gozar todo aquello
que siempre espero del tiempo.

Quiero hacer un montón con palabras
-las que dejas, las que tomas-. 

Y después, como si fueran palomas,
echarlas a volar al viento.

Carlos Bernal
17 mayo 2020

martes, 12 de mayo de 2020

Optimismo (o nunca pierdas la esperanza)


Abre todas las ventanas
a los sueños que despiertan.
Descorre todas las cortinas
para que el sol le inunde la cara.

La risa es siempre su bandera,
su postrera canción de cuna.
Le gusta mirar a lo lejos,
donde las líneas se ven más juntas.

Pertenece a esa extraña ralea
que vive en el lado positivo.
Escasea mucho en la España
que escupe, saca tarjeta y vocifera.

Utiliza el teclado del móvil
como arma de construcción masiva.
No usa las redes sociales
como empresa de derribos.

Tiene mucho de cordura,
de prudencia, de buen juicio.
Aunque juega al parchís sin contar veinte,
va sin toalla a la piscina
y sin arnés al precipicio.

Encaja la tristeza entre bastidores;
la besa, la peina, la duerme,
y se vuelve a vivir en la calle.

Al incorregible optimista
(ahora se dice buenista)
le suelen llamar iluso.
Él, sin parpadear,
contesta -muerto de risa-,
que aunque le gusta su divisa,
su patria no es Portugal.

Enternece con sus gestos
Alumbra amaneceres
Suaviza el camino
Ayuda a curar los males
Abriga las esperanzas
Valora el vaso medio lleno
Enamora anocheceres
Sube ascensores al cielo
Infla todos los globos
Cuida de todos los pastos
Sobrelleva la realidad
Cocina amor a fuego lento
Construye todos los puentes
Ve canción en una risa
Detesta el mal a distancia
Llena las nubes de algodón
Pone sorpresas en la esquina
Alarga el verde del semáforo
Vende su fondo de armario
por un puñado de amores.

Asciende a cualquier paraíso
Fabrica muñecas de porcelana
Mete risas en los placeres
Planta todas las flores
Siembra el camino de rosas
Cultiva todos los campos
Riega el futuro pendiente
Le quita la h a merm-helada
y a la (h)iel le devuelve la m.
 

En un tema es intransigente:
No consiente a las personas tóxicas;
más de una vez salió corriendo,
tal es el pánico que le aportan.


Pero qué fácil es ser optimista
mientras la vida te sonríe;
Lo admirable: los que con hambre
y sed (también de justicia),
hacen juegos malabares
por mantener la sonrisa.

Carlos Bernal
12 mayo 2020.



lunes, 11 de mayo de 2020

EL PESIMISMO (maldita sea su estampa)



Cierra las fronteras a quien viaja con sueños;
registra su equipaje y le requisa el horizonte.
Le va contagiando un no puedo
mientras le aleja el sí quiero.

Endurece los gestos
Ensombrece amaneceres
Retuerce cualquier camino
Alimenta enfermedades
Abriga desesperanzas
Vacía el medio vaso
Atormenta anocheceres
Baja ascensores sin freno
Te pone a los pies de los caballos
Pincha todos los globos
Quema todos los pastos
Se disfraza de realidad
Cocina odio a fuego lento
Vuela todos los puentes
Ve dolor en cualquier risa
Detecta el mal a distancia
Llena de espinas las nubes
Roba sorpresa a las esquinas
Apaga el verde del semáforo
Trueca las almas por armas
Vende su fondo de armario
por un puñado de dolores.

Desciende a cualquier infierno
Fabrica muecas de porcelana
Mete prisa a los placeres
Marchita todas las flores
Siembra el camino de clavos
Angosta todos los campos
Deprime al mejor enfermo
Niega el futuro pendiente
Intercala una h en mermelada
y a la miel le quita la m.

Deshace cualquier propuesta
de aderezar un mañana.
Propaga cualquier macana,
trola, bulo, amalgama
de mentiras e insultos.
Inyecta miedo hasta en las ramas
del más bello y noble intento.

Aléjense del pesimismo;
además de estropearles la tarde,
les acojonará el mañana…

Carlos Bernal
11 mayo 2020.

sábado, 2 de mayo de 2020

Este tiempo


Cuando salgamos de este tiempo
encerrado entre paréntesis…

 

Despertaremos de un mal sueño.

Recuperará el traqueteo en sus raíles

el amor estacionado en vía muerta.

Como barco en varadero,
sentirá la piel de nuestro acero
la botella estrellada hacia el mar.

Las aulas en sepulcral silencio 

contagiarán las risas infantiles.

Esta oscura calle sin salida
será otra vez avenida abierta.

Volverán, con los parques,
las voces, los ruidos;
la petanca a sus jubilados,
los bastones a su sol.

Cuando salgamos de este tiempo
encerrado entre paréntesis…

Y pensemos como especie,
y sintamos como humanos,
y rememos en la nave

que todos navegamos…

Cuando salgamos de este tiempo
encerrado entre paréntesis…

 

Ojalá de un tú y un yo construyamos 
un poderoso nosotros.






Carlos Bernal
Abril-mayo 2020.