que escriben mariposa
para que tú salgas volando;
que cuando dicen amor
se te derriten los párpados;
que te ponen frente al mar
y de pronto estás nadando.
Me gustan tanto,
que me da la noche pensando.
Me gustan los poetas
del mensaje en la botella
azul que atardece
el barecito del barrio.
Los que tienden sus letras
en la azotea del ánimo.
Los que no piden permiso
para colarse hasta dentro.
Los que saben despistarte
la tristeza en una esquina.
Los que adivinan qué te pasa
y te lo curan cantando.
Los que te dicen tierra
y tú ya las estás pisando.
Me gustan los poetas
que zarandean conciencias;
los que te dejan inerme
frente a su luz de lamparilla.
Los que al tiempo te muestran
las bajezas de las simas,
las alturas de los montes,
las bondades del hombre
y las maldades del monstruo;
la rectitud del horizonte,
la risa de los niños
y la mirada del anciano.
Los que saben temprano
lo que pasará más tarde.
Me gustan los poetas
de la broma en los labios.
Los de la sonrisa abierta.
Los que te acercan la vida.
Los que nunca despiertan
del sueño enamorado.
Los de viva la utopía.
Los del tren en vía muerta
pero tren al fin y al cabo.
Los que están siempre tan cerca
aunque no lo hayas notado;
los que viven a tu lado
aunque tú no te des cuenta.
Qué más puedo decir sino
me gustan los poetas.
Carlos Bernal
14 Dic. 2019
Sin duda, me gustan los poetas como tú. Un abrazo, Carlos.
ResponderEliminarMuchas gracias, Paco. Un placer escribir para que me lean personas como tú. Otro abrazo de vuelta.
Eliminar