Igual que el tiempo adormece
el tiempo que era de infancia;
igual que aquellas distancias
ahora se empequeñecen.
Igual que leo dos veces
los poemas que no entiendo;
igual que espero, durmiendo,
hasta que el día amanece.
Igual que vuelvo a mirar
las miradas que se pierden;
Igual que se convierten
en cuchillos que lanzar.
Igual que apago entre dientes
palabras que nunca digo;
igual que no lo consigo
y brotan como una fuente.
Igual que me quedo ausente
con la música que amo;
igual que lo que reclamo
me exaspera de repente.
Igual que a mis soledades
no busco ponerles fin;
igual pretendo vivir
arropado de amistades.
Así, pues, me concibo
como un charlatán prudente,
un impulsivo paciente,
analfabeto lector,
amistoso solitario.
O ninguna de estas cosas,
quizá todo lo contrario.
Carlos Bernal
20 dic. 2019

No hay comentarios:
Publicar un comentario