Gracias a la vida, que me ha dado tanto.
Mercedes Sosa.
Agradezco al tamarindo que alcance
con su imponente estatura el balcón;
que se meza en su verde vaivén,
escondiendo la calle y sus voces.
con su imponente estatura el balcón;
que se meza en su verde vaivén,
escondiendo la calle y sus voces.
Agradezco a la ventana cerrada
que amortigüe el ruido inhumano.
Y a la madrugada, en su tránsito suave,
el largo monólogo que adormece.
Agradezco a los amigos el trato,
y el calor que siempre contagian.
Ellos y mi familia son
lo mejor que me ha pasado.
Su presencia -ya cerca o ya lejos-,
me acompaña en todo momento.
Su presencia -ya cerca o ya lejos-,
me acompaña en todo momento.
Agradezco a la poesía que me salve
del espanto de los telediarios;
que cuide mi suerte en sus rimas;
que recoja este tiempo de versos
mientras llega la próxima estrofa.
Agradezco a la música que sane
el oído que tanto necesito
y despeje mi cabeza de males;
que le inserte bellas melodías,
las que llevo y traigo conmigo.
Que dé luz y sonido a los días
y reparta ternura en las noches.
Que llene rincones de sueños
y habite en la paz de la estancia.
En resumen, agradezco a la vida
-dorándole un poco la píldora-,
que me deje seguirla viviendo,
sintiéndola como ahora la siento.
Carlos Bernal
24-03-2025.
Yo me sumo a tus versos. Seguir vivos aunque no a cualquier precio.
ResponderEliminarGracias por sumarte; siempre es de agradecer la buena compañía. Un abrazo.
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