Cedo el paso ante el alcorque
que con su árbol achica la acera.
que con su árbol achica la acera.
Pasan dueño y perro flaco.
El can alza la vista al amo
esperando un “muchas gracias”,
mientras el señor ni se inmuta,
agacha el morro entre los hombros,
y “si te he visto no me acuerdo”.
esperando un “muchas gracias”,
mientras el señor ni se inmuta,
agacha el morro entre los hombros,
y “si te he visto no me acuerdo”.
Y sin mediar palabra alguna
el perro me mira y sonríe,
como disculpando al que sujeta
erróneamente la correa,
pues es el animal de dos patas
el que debiera ir amarrado.
el perro me mira y sonríe,
como disculpando al que sujeta
erróneamente la correa,
pues es el animal de dos patas
el que debiera ir amarrado.
Carlos Bernal.
