No sabía si contarlo. No, pensé; para qué alarmar a los amigos. Solo avisé a la familia más cercana; después, ya superado el trance, se lo conté a algún amigo…
Luego hice otra lectura. ¿Por qué no? Creo que es bueno contarlo para que todos nos cuidemos un poco más. Para estar preparados, por ese “por si acaso” que ya con la edad apreciamos.
Así que sí. Me ha dado un infarto agudo de miocardio. Y he escapado por puntos, o por suerte, o porque no era mi hora. Pero sobre todo, porque acudí rápido a urgencias y porque tenemos unos hospitales con un personal extraordinario, de verdad. Y un buen Sistema de Salud que pagamos con nuestros impuestos y que ojalá no nos lo quiten nunca.
He estado dos días en la UCI donde me practicaron un cateterismo para insertar 4 stents (piezas que abren las arterias estrechadas y obstruidas). Después un día en la planta para ver que todo iba bien. Luego, a casa…
Estoy estupendamente. Ahora la sangre fluye con normalidad, como debe, por mis arterias coronarias. Y nada más.
Pero quería contarlo; creo que os lo debía y me lo debía a mí mismo. Cuidaos mucho, por favor. La vida es muy bonita, pero se la ve aún más hermosa cuando se escapa entre cortinas y humo de universo…
INFORMACIÓN IMPORTANTE: Cada stent vale 15.000 euros. Luego hay que contar la atención médica, enfermeras, medicación, hospitalización, etc, etc... Si viviera en EEUU, habría tenido que vender mi casa para poder curarme. No lo olvidemos a la hora de votar...
——————————-
CON ESE OLOR PICANTE, SILENCIOSO
10 de abril de 2025. Diez de la noche.
Llega sin avisar. Sigilosamente,
no llama a la puerta.
Una noche se cuela en tu pecho;
te acerca su frío seco, ácido,
atronador, apasionado.
Luego decide si se queda.
Esta vez lo pensó mejor,
o tal vez se equivocó; el caso
es que eligió pasar de largo.
Me dejó solo una alerta
y otra oportunidad de vida
en el corazón estrujado.
Es la parca con su olor,
y ya nunca la olvidas.
Carlos Bernal.
***



